martes, 6 de noviembre de 2012

una rosa, doce espinas.


hasia el amor con las palabras con tanta pacion que no era nesesario esforzarme para escribir una obra maestra, mi pacion era una pequena chispa que con solo el olor dela polvora acia explotar cada sentimetro de mis versos, no era yo aquel que se esforzaba para acer vivir una prosa, no era yo quien mordia mi pluma para que mi mente creara un hermoso verso, mi pasion y mi musa era la soledad y la desdicha, moria por amar y sufria al amar, es mi destino el estar solo con mis versos pues cada vez que amaba parte de mi alma destozada quedaba, o maldita desdicha apendi amar las espinas de las rosas para poder abrazad lo mas bello de la naturaleza pero a pesar de mi esfuerzo siempre moria al ver caer cada pétalo de la rosa al dejarse desnudar por el viento frio y desaparecer lentamente en el frio invierno y dejandome solo las espinas en mi mano, ya no he de amad a cada rosa que me muestre su vello tallo pues siempre solo con la desdicha quedo y con el amargo sabor de un beso que ni ahogándome en licor puedo olvidar, he de volver a amar mis líneas mis versos pues cada uno de ellos es una hermosa obra de arte que ningún pecado les acompleja he de olvidar cada rosa pues no tiene caso abrir las viejas heridas de aquel seco rosal he de tirar ala basura los pequenos petalos que por tanta prisa al irse dejaron olvidados enterrados en mi patio al final solo mis versos curan la herida de cada espina que dejaron esas bellas rosas…

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